Diez ilustraciones creadas desde el encierro.

Es un proyecto nacido de la cuarentena del COVID-19, del ocio, del exceso de tiempo libre, de la ansiedad, de la incertidumbre y de la necesidad de ocuparse en algo productivo que ayude a escapar de la paranoia provocada por la inactividad.


Momentos en los que uno se cuestiona la manera en la que nos relacionamos en redes sociales, el uso que les damos y cómo durante estos meses han sido el depósito de todos nuestros miedos, frustraciones, ansiedades y enojos. Temas que cada uno maneja a su manera en privado, pero resulta difícil no caer en la tentación de escribirlos en posts públicos buscando la empatía de aquellos a los que los algoritmos de Facebook o Instagram decidan mostrárselos. Cada uno estamos aprendiendo a lidiar con la naturaleza humana en cautiverio.


A lo largo de cuatro meses de la cuarentena me vi a mí mismo alternando el ocio y el aburrimiento con este trabajo que me inventé. Al principio fue un ejercicio de exploración gráfica y, a medida que iba avanzando, comencé a notar un patrón. Fue entonces que decidí que haría una serie de diez ilustraciones, ¿porqué diez? no lo sé, así de inciertos son estos tiempos, pero debía tener un número cerrado y una meta que me alcanzara para llegar ocupado al final de la pandemia. Desafortunadamente, yo he terminado antes…


Cada ilustración fue creada sin pensar más que en la composición, el color, los elementos y un toque de surrealismo inspirado en el trabajo de MC Escher combinado con los gráficos del juego de Monument Valley, dando como resultado collages digitales que pudieran tener un sentido estético. Unas tomaron un día, otras necesitaron dos semanas para ser terminadas. No descarté ninguna, las 10 que se hicieron son las que se están incluidas en la colección y cada una refleja el estado mental en el que me encontraba y el que me provocaba al leer mi feed de Facebook durante su creación.


Los títulos fueron definidos una vez finalizada cada ilustración y redactados con un estilo críptico y rebuscado que complementara al gráfico. Títulos como: “El drama del claustro por miedo a la nulidad”, “El miedo a estar solo con uno mismo”, “El mundo sigue girando mientras tú te regodeas en tus efímeras victorias” o “El laborioso arte de mentirse a uno mismo” son ejemplo de conceptos muy sencillos que pudieron haberse dicho en menos palabras pero debían expresarse de esa manera para captar la atención del espectador y alejarnos de esa economía en el lenguaje producto del consumo excesivo de contenidos en internet. Una manera de rebelarse ante el “clickbait” ya que ahora el título lo dice todo.


Fue más o menos al final de la creación de la serie que, gracias a las publicaciones que había hecho en mis redes sociales, los comentarios positivos me animaron a decidirme a imprimirlas y a comercializarlas. Un proceso extra que fue bienvenido si eso significaba ocupar más de mi tiempo en este proyecto. Es por eso que ahora ha llegado el momento de que esta colección vea la luz y encuentre su lugar en los espacios habitados por aquellos que se identifiquen con alguna de estas ilustraciones.



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