Leo, oigo y escribo.

jueves, abril 03, 2008

La frontera de los 30

Como ya había comentado en un post anterior, me encuentro en plena crisis de los treinta; francamente nunca pensé que me pegaría tan duro. No es algo que me quite el sueño ni mucho menos pero poco a poco te vas dando cuenta de ciertos detalles o comportamientos que por más que hayas dicho el "yo nunca..." terminas identificándolos en tí mismo cuando menos lo esperas.

Llega el momento en el que aquella canción de José José que decía: "... Yo que fuí tormenta, yo que fuí tornado. Yo que fuí volcán, soy un volcán apagado" toma un significado bastante macabro. Sin duda, a base de golpes la vida te ha enseñado que cada acto tiene su consecuencia y que no siempre son las mejores o las que hubieras querido para tí o para tus seres queridos, así que aprendes a respetar la vida en vez de festejarla.

Y para demostrarlo a continuación procedo a enumerar algunos comportamientos típicos de un treintón; o cuando menos son los que me causan conflicto en este momento y por los que me doy cuenta de que algo está cambiando.

- Empieza uno a pensar en comprar bienes raíces. Te das cuenta que vivir en un espacio prestado de este mundo ya no es negocio y que valdría la pena conseguirte uno propio para cuando menos tener seguro un pedazo de tierra para echar raices.

- Dejas de fumar y te preocupas por comer y dormir bien. Se empiezan a padecer los efectos de los excesos vividos durante los últimos diez o quince años además de que el metabolismo cambia y ahora en vez de crecer en dirección vertical la comida tiende a acumularse en dirección horizontal, lo que lleva a un bonito cuerpo de señor. Por ende, cada vez te pareces más a alguno de tus papás.

- Con este nuevo cuerpo que te cargas ya no quedan bien las clásicas playeras que tanto te gusta usar, ahora por más que quieras verte en "onda" terminas por verte como un wey fachosón. Ahí es cuando no queda de otra más que comprarte unas bonitas camisetas y uno que otro pantalón que no sea de mezclilla para intentar no perder el estilo; todavía puedes prescindir de fajarte la camisa y de usar corbata, eso déjalo para los cuarenta (espero).

- Tu circulo social se reduce a tus compañeros de trabajo, solo con ellos te diviertes y tienes cosas en común; y cuando convives con ellos fuera de la oficina el tema recurrente siempre es el trabajo. Comienzan a generarse las actividades alternas al trabajo como salir a jugar billar, al boliche, al cine, etc. todas ellas con el objetivo de "salir de la rutina" pero que con el tiempo se convierten en los martes de póker, los jueves de billar, los viernes de cena en casa de "alguien", sábado de fútbol (para los que les gusta)... más rutina para tu ya opacada vida.

- Tu pareja, esposa o novia empieza a hacer amistad con las esposas o novias de tus amigos más cercanos (los del trabajo), salen juntas de compras o simplemente a tomar un café (tarde o temprano saldrán todas a desayunar), al final ellas hacen más planes juntas que tú con tus amigos, ahí es cuando empiezan a perfilarse los compadres.

- En vista de que la situación no mejora ya de plano empieza uno a contemplar la opción de los hijos, cuando menos para tener algo interesante que hacer saliendo del trabajo, tener un tema más de que hablar y hacerlos vivir la vida que uno no pudo tener. Como a estas alturas te das cuenta que llegaste a los 30 y sigues siendo uno más del montón hay que buscar otras formas más comunes de trascender.

- Y hablando de hijos. Todos en algún momento de frustración de nuestra adolescencia nos prometimos solemnemente a nosotros mismos que "nunca cometeríamos con nuestros hijos las mismas injusticias y errores que nuestros padres cometieron con nosotros". Pues bueno, valdría la pena en este momento renovar ese juramento y ver si de verdad estamos dispuestos (¿o capacitados?) para sostenerlo ahora que vemos las cosas desde otra perspectiva, y eso que ahorita solo puedo suponer lo que podría pensar siendo padre. Aún cuando no falte quien lo siga sosteniendo hay que detenerse a pensar que si en estos tiempos no podemos entender a la generación siguiente (léase Emos, Reguetoneros, etc.), ¿qué podemos esperar cuando nos llegue el momento de lidiar con la generación de nuestros hijos?. Es parte de los treintas, este y otros pensamientos similares comenzarán a atormentarte.

- No entiendes como antes tenías tanta energía para hacer algo más aparte de ver TV en tu tiempo libre.

- Como aún te sientes jóven (que en realidad lo eres) todavía te gusta salir de fiesta como en tus buenos tiempos; pero no siempre hay la oportunidad o las ganas para hacerlo cualquier día de la semana como antes. Sin embargo supongamos que llega el viernes y por fín tienes ánimos y energías para salir de fiesta. Existen dos posibles desenlaces: o te pones muy pedo pronto o te da sueño y ya solo quieres regresar a tu cama a dormir. Ahí es cuando dices "ya no aguanto como antes".

- Llega el fin de semana y por fin te enteras de alguna fiesta (porque ahora ya ni te invitan) que promete ser de las buenas. Llegas y te das cuenta que hay puros chavitos de 20 a 25 años, entonces te la pasas tirando mierda de la música que traen ahora los chavos y terminas regresando temprano porque no te acoplas a su cotorreo. Ahí es cuando dices: "las fiestas que hacíamos mis amigos y yo estaban mejores".

- Cuando por fin agarras chido el cotorreo y te la estás pasando poca madre en una fiesta empiezas a preocuparte porque ya andas bien pedo y tienes que manejar de regreso y algo puede pasar; así que hasta joto te vuelves para cosas que antes ni te preocupabas. Quiero pensar que es porque ahora uno tiene más que perder.

- Las que antes eran parrandas interminables hasta el amanecer ahora se convierten en cenas o reuniones en tu casa o la de otra pareja junto con otros matrimonios de treintones y lo peor de todo es que disfrutas de estar platicando hasta altas horas de la noche. Después vendrán las carnes asadas diurnas donde tus hijos conocerán a los hijos de tus amigos.

- Como tus actividades sociales ahora se han trasladado también a tu hogar te preocupas por tener un lugar "decente" dónde recibir a los invitados cuando la ocación se presente. Por lo tanto ahora también te preocupas por cuestiones de decoración y reparaciones en el hogar. Disfrutas las idas a las ferreterías, te gusta ir a tiendas de muebles y decoración, el fin de semana lo dedicas a hacer las reparaciones o mejoras en casa (poner repisas, pintar paredes o armar algún mueble).

Y hasta ahora estos son todos los comportamientos propios de un treintón. Procuraré actualizar esta lista si algun nuevo síntoma se llegara a presentar.

Aclaro que no es queja ni mucho menos, simplemente les comparto cómo estoy viviendo esta etapa de mi vida que como cualquier otra estoy disfrutando porque creo que está bien hacer lo que debes hacer en el momento que lo debes hacer. Solo que extraño lo que había sido mi vida los últimos diez años y a veces uno se aferra demasiado a cambiar; pero también es emocionante esperar por lo que viene y repito: disfrutar cada etapa por lo que es.

Y ahora que lo pienso, otro síntoma más de un geek treintón es tirar netas desde su propio blog.

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miércoles, enero 30, 2008

Opening


Bueno, pues en vista de que el tiempo pasa y nomás no puedo terminar el sitio nuevo, he decidido abrir el blog que hasta ahora había estado alimentando en privado en espera de liberarlo en algún momento cuando hubiera algo más de carnita que leer.

En este momento no se cuál será el destino de esta página; me refiero a que no se si seguiré con el sitio como hasta ahora lo había concebido: full flash y renovándolo allá cada año o dos, cambiar a html (en vista de que mis conocimientos de flash ya han caducado) y continuar con lo que he estado diseñando para el nuevo sitio; o de plano volverlo un blog que pueda estar actualizando permanentemente y publicando pequeños avances.

También me encuentro en un momento de redefinición profesional, hace más de dos años que dejé de hacer exclusivamente web, lo que me ha hecho quedar obsoleto en cuanto a flash se refiere. Llevo los mismos dos años como director de arte para Honda de México, lo que me ha hecho regresar al diseño impreso y francamente he llegado a mis límites en lo creativo y en lo laboral en repetidas ocasiones, afortunadamente aquí seguimos en pié y poco a poco me queda claro lo que es trabajo y lo que es exploración.

Muchas cosas han pasado desde aquel primer sitio que liberé en el 2004 y que tanto gustó: ya hace dos años que publiqué el sitio 2006 que una vez más quedó inconcluso, el año pasado me casé con la mejor mujer que he conocido, cumplí 30 años, el astío me ha hecho suspender mi actividad como diseñador free-lance y nuevos proyectos a largo plazo se avecinan. Por ahora solo queda seguir trabajando para Honda, aprender lo que haga falta, abrir camino, y sobre todo mucha paciencia y no aflojar el paso para que las cosas mejoren. A su debido tiempo les platicaré a que me refiero.

El chiste es que ya comenzó el año, la chamba ya se me dejó venir y si no pude renovar el sitio antes va a estar muy difícil que lo haga a partir de ahora.

Por ahora, queda liberado este nuevo blog y espero recibir uno que otro comentario para que este sitio deje de ser un monólogo que nunca he sabido si alguien lo lee.

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martes, diciembre 04, 2007

Las 15 cosas que más me cagan la existencia.




Siempre he pensado que la gente me ve como alguien tranquilo, reservado y hasta tímido; pero que ya en confianza soy buena onda y hasta puedo mantener una conversación interesante... bueno, eso es lo que pienso yo, si me equivoco por favor alguien hágamelo saber y dígame lo que realmente piensa de mí. Seguramente lo mandaré a la chingada en ese momento; pero en el fondo tendré qué aceptar que hay algo de verdad y que con el paso de los años, el stress, el exceso de trabajo, la falta de sueño, las múltiples obligaciones y la rutina diaria me han ido amargando el carácter al grado de que poco a poco voy desarrollando un genio de la chingada que aflora cada vez que las cosas no salen como yo espero...

¿Qué les puedo decir? tengo un poco de obsesivo-compulsivo y si hay algo que me irrita es no tener control de algo, que las cosas no salgan de acuerdo a lo planeado, tener que depender de alguien más para que algo se lleve a cabo, que la gente llegue tarde a los compromisos, que los objetos estén fuera de su lugar o desordenados y algunas otras situaciones sin sentido que sumadas a todo lo anterior verdaderamente terminan por cagarme la existencia.

Este es un simple ejercicio, un recuento, de las situaciones que realmente me cagan de la vida. Esas que me amargan el día y me suman una cana más a las ya muy abundantes en mi cabeza.

1. No se si será el calentamiento global o mi poca tolerancia; pero algo que realmente me exaspera es el calor que se siente en la ciudad, sobre todo manejando a medio día y regresando de la hora de la comida al trabajo. Por consiguiente, puedo tolerar perfectamente el frío o hasta un día lluvioso. Total, todo se resuelve con ponerse la ropa adecuada para salir; ¿pero cuando hace calor? ni modo de salir en pelotas y aún así te pondrías una quemada de aquellas (social y corporal).

2. Siguiendo con el tema del clima. Generalmente uno asoma la nariz por la mañana o mínimo consulta uno de esos noticieros donde pasan el clima para las próximas horas antes de salir de la casa y según se vea el clima uno se prepara con la ropa necesaria para enfrentar el día. Lo que me caga de esto es salir forrado con suéter, chamarra o una simple camisa de manga larga y que a medio día salga el pinche sol y asarme de calor durante todo el resto del día. Aplica lo mismo para la situación inversa.

3. Yo no se dónde chingados fuí a meter mi dirección de correo; pero diario me llegan de 20 a 30 correos spam a mi mail.

4. Me caga usar el MSN, i-chat, ICQ y cualquier otro medio de comunicación impersonal. Desde hace algunos años había logrado sacar de mi vida este tipo de programas; pero en últimas fechas, por cuestiones de trabajo, los he tenido que retomar hasta para comunicarme con la gente que trabaja en la misma oficina que yo. ¿Pueden creerlo? ya hasta levantar el teléfono y marcar mi extensión es más molesto que utilizar una ventana para escribirme mensajes sin emoción y una que otra carita feliz.

5. Si ya de por sí es molesto tener qué usar el msn, más cagante resulta el hecho de que cuando lo llego a usar siempre me bombardean los saludos de la gente que hace mucho no veo y que se sorprende cuando me ven conectado. Y para variar, se ponen a platicar como si nos hubiéramos quedado de ver para ponernos al tanto de nuestras vidas. Por favor, si me ven conectado lo más seguro es que sea contra mi voluntad y sea por trabajo (por algo me pogo en modo BUSY). No hay pedo, no me agüito si no me saludan.

6. Una de tantas razones para que deteste el MSN, si no es que la principal. Es que no me gusta que me estén interrumpiendo mientras trabajo, por lo cual, cuando decido usar este programa lo hago con el 100% de mi atención. Pero según veo, mucha gente está perfectamente adaptada para trabajar y platicar con dos, tres y más personas al mismo tiempo, no entiendo como pueden hacer bien ambas actividades. Pero en lo que a mí respecta NO PUEDO Y NO ME GUSTA, y más cagante es tratar de llevar una conversación con alguien que a veces te responde rápido y otras no mientras uno mira como idiota la pantallita esperando respuesta y justo cuando decides continuar con tus asuntos esa persona se digna continuar con la conversación. Ya de por sí es limitada la capacidad de comunicar de este tipo de medios como para encima sumarle distractores o mensajes entrecortados.

7. Y a propósito de las relaciones interpersonales. Algo que me caga más o menos (dependiendo del humor que traiga) es la gente que llega y te saluda a diario por la mañana cuando llegas al trabajo. Está bien hacerlo por educación cuando te cruzas con alguien en el camino; pero de eso a llegar, dejar tus cosas y recorrer uno por uno los lugares y saludar a todos tus compañeros(as) de trabajo de mano o de beso ya es otra cosa, chingado si diario nos vemos las putas caras con un "buenos días" desde el otro lado de la oficina basta y a veces uno no tiene ganas ni de eso. Aplica lo mismo para despedirse.

8. Los NEXTEL. Es muy molesto estar platicando con alguien que te interrumpe en repetidas ocasiones para contestar su NEXTEL. Igualmente, cuando está uno en alguna junta de trabajo y alguien trae un NEXTEL encendido que no deja de sonar, o interrumpes la junta para que el señor atienda sus otros asuntos o sigues como si nada pasara, solo que dicha persona casi siempre es la que más atención debería estar poniendo a lo que se está hablando así que invariablemente terminas repitiendo lo que ya se había hablado.

9. Lavar el carro y que ese mismo día llueva.

10. Prender la TV en un día de ocio y no encontrar ningún programa interesante; pero justo cuando estoy alistándome para salir a la calle empieza algún programa intersante.

11. Hablando de TV. Es ya de todos muy bien sabido la mierda de TV que tenemos en México, así que si uno pretende ver algo medianamente interesante que cuando menos no contribuya a aumentar la cantidad de cosas inútiles que ocupan espacio en la cabeza la única opción que te queda es ver TV por cable... así que invariablemente por evitar ver mierda local terminas viendo mierda gringa. Pero en fin, lo que me caga de esto es que para poder tener acceso a estos canales tienes que contratar con una compañía de cable que te proporcione el servicio, y como esta compañía tiene el control de los canales que te transmite puede interrumpir a su gusto la programación con comerciales y anuncios locales las veces que quiera, incluso repetirlos dos o tres veces uno tras de otro "para tener mayor impacto". Y lo logran, caen justo como patada de burro en la entrepierna.

12. Enfermarme. Sobre todo de esas enfermedades que no ameritan faltar al trabajo o quedarte en tu casa a guardar reposo.

13. Whoopy Goldberg. Cuando era niño y mis señores padres tuvieron a bien comprar por fín una videocasetera, ese momento también marca la llegada de la censura a nuestra casa, la cual hasta ese momento solo se manifestaba con un oportuno "ya vete a dormir" justo cuando empezaban los programas buenos como el "Show de Benny Hill" o "La Caravana" en la incipiente Televisión Azteca. Y bueno, a partir de ese momento, ir al único VideoCentro existente en la ciudad se convirtió en una actividad familiar de fin de semana. Fué el momento en el me dí cuenta de lo extenso que era el cine más allá de las películas de la Epoca de Oro del cine mexicano, y pude cuando menos ver las portadas de películas de terror, una que otra con mujeres que mostraban sus encantos y fantasear acerca de la trama de la película viendo las ilustraciones o fotos de la portada y contraportada de su caja. Lo único malo de las visitas al VideoCentro era que no importaba cuáles fueran las sugerencias de películas a rentar hechas por mi hermana o por mí, siempre terminábamos llevándonos a la casa las películas que mis papás escogían y una que otra que no nos dejaban ver cuál era...(?) y curiosamente dichas películas siempre contenían algún mensaje positivo o sea, eran de las de Disney, o eran películas cómicas aunque casi todas las que recuerdo eran de Cantinflas. Fué en esa época cuando Whoopy Goldberg encarnó, para mí, todo ese cine estúpido y sin contenido, libre de todo mensaje que te incitara a pensar algo contrario a lo que mis padres creían correcto. Fuera del color de su piel, su cara y su enorme sonrisa me recuerdan que es preferible ser imbécil pero bueno que inteligente y pervertido. Así nació para mí el antifetiche.

14. Las figuras religiosas, no las estatuas y obras de arte, ni siquera las imágenes y cromos impresos; sino las figuras que se usa el populacho en las festividades religiosas para representar a sus santos, la sagrada familia, o al mismo Cristo. Más que cagarme me causan repulsión que creo que es una manera más pasiva de odiar algo. En realidad no sé qué es lo que me molesta, si la fallida perfección con la que están hechas, el ridículo detallado sobre todo en los ojos, sus vestidos satinados o atorciopelados, con encaje y bordados dorados, el rubor de sus mejillas o la ausencia de anatomía debajo de sus ropas y el color azul que termina de matar cualquier similitud a un cuerpo humano desnudo. Incluso una vez tuve una pesadilla en la que me perseguían dos muñecos, uno de San José y otro de la Virgen María, ambos iban desnudos con sus cuerpos azules y sus rústicas articulaciones; yo, como cualquier pesadilla, no podía huir rápidamente de mis perseguidores, así que me aprovechaba de su torpeza para caminar y los tiraba al piso para poder ganar tiempo para huir; sin embargo cuando ellos por fin lograban pararse yo tampoco estaba muy lejos y me volvían a alcanzar con sus rígidas extremidades y miradas vacías. Desde entonces, cada que es navidad me da asco besar la figura del Niño Jesús cuando lo arrullan y lo pasean en su charola de dulces.

15. Los "viene vienes" y los "limpiaparabrisas", sobre todo si son fulanos jóvenes que bien podrían estar desempeñando un trabajo físico más útil y mejor remunerado. Pero hay que aceptarlo, ellos no son los únicos culpables de su situación, lo somos toda la sociedad; sin embargo si quisieran podrían perfectamente mejorar su calidad de vida y sin embargo no lo hacen. Por otro lado, ¿alguna vez se han puesto a hacer el cálculo de cuánto dinero podrían sacar al día simplemente por limpiar parabrisas de autos en los altos?, inténtenlo y verán que hasta esa es una actividad que deja suficiente dinero para vivir dignamente y sin embargo ni eso hacen bien...

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