La frontera de los 30
Como ya había comentado en un post anterior, me encuentro en plena crisis de los treinta; francamente nunca pensé que me pegaría tan duro. No es algo que me quite el sueño ni mucho menos pero poco a poco te vas dando cuenta de ciertos detalles o comportamientos que por más que hayas dicho el "yo nunca..." terminas identificándolos en tí mismo cuando menos lo esperas.
Llega el momento en el que aquella canción de José José que decía: "... Yo que fuí tormenta, yo que fuí tornado. Yo que fuí volcán, soy un volcán apagado" toma un significado bastante macabro. Sin duda, a base de golpes la vida te ha enseñado que cada acto tiene su consecuencia y que no siempre son las mejores o las que hubieras querido para tí o para tus seres queridos, así que aprendes a respetar la vida en vez de festejarla.
Y para demostrarlo a continuación procedo a enumerar algunos comportamientos típicos de un treintón; o cuando menos son los que me causan conflicto en este momento y por los que me doy cuenta de que algo está cambiando.
- Empieza uno a pensar en comprar bienes raíces. Te das cuenta que vivir en un espacio prestado de este mundo ya no es negocio y que valdría la pena conseguirte uno propio para cuando menos tener seguro un pedazo de tierra para echar raices.
- Dejas de fumar y te preocupas por comer y dormir bien. Se empiezan a padecer los efectos de los excesos vividos durante los últimos diez o quince años además de que el metabolismo cambia y ahora en vez de crecer en dirección vertical la comida tiende a acumularse en dirección horizontal, lo que lleva a un bonito cuerpo de señor. Por ende, cada vez te pareces más a alguno de tus papás.
- Con este nuevo cuerpo que te cargas ya no quedan bien las clásicas playeras que tanto te gusta usar, ahora por más que quieras verte en "onda" terminas por verte como un wey fachosón. Ahí es cuando no queda de otra más que comprarte unas bonitas camisetas y uno que otro pantalón que no sea de mezclilla para intentar no perder el estilo; todavía puedes prescindir de fajarte la camisa y de usar corbata, eso déjalo para los cuarenta (espero).
- Tu circulo social se reduce a tus compañeros de trabajo, solo con ellos te diviertes y tienes cosas en común; y cuando convives con ellos fuera de la oficina el tema recurrente siempre es el trabajo. Comienzan a generarse las actividades alternas al trabajo como salir a jugar billar, al boliche, al cine, etc. todas ellas con el objetivo de "salir de la rutina" pero que con el tiempo se convierten en los martes de póker, los jueves de billar, los viernes de cena en casa de "alguien", sábado de fútbol (para los que les gusta)... más rutina para tu ya opacada vida.
- Tu pareja, esposa o novia empieza a hacer amistad con las esposas o novias de tus amigos más cercanos (los del trabajo), salen juntas de compras o simplemente a tomar un café (tarde o temprano saldrán todas a desayunar), al final ellas hacen más planes juntas que tú con tus amigos, ahí es cuando empiezan a perfilarse los compadres.
- En vista de que la situación no mejora ya de plano empieza uno a contemplar la opción de los hijos, cuando menos para tener algo interesante que hacer saliendo del trabajo, tener un tema más de que hablar y hacerlos vivir la vida que uno no pudo tener. Como a estas alturas te das cuenta que llegaste a los 30 y sigues siendo uno más del montón hay que buscar otras formas más comunes de trascender.
- Y hablando de hijos. Todos en algún momento de frustración de nuestra adolescencia nos prometimos solemnemente a nosotros mismos que "nunca cometeríamos con nuestros hijos las mismas injusticias y errores que nuestros padres cometieron con nosotros". Pues bueno, valdría la pena en este momento renovar ese juramento y ver si de verdad estamos dispuestos (¿o capacitados?) para sostenerlo ahora que vemos las cosas desde otra perspectiva, y eso que ahorita solo puedo suponer lo que podría pensar siendo padre. Aún cuando no falte quien lo siga sosteniendo hay que detenerse a pensar que si en estos tiempos no podemos entender a la generación siguiente (léase Emos, Reguetoneros, etc.), ¿qué podemos esperar cuando nos llegue el momento de lidiar con la generación de nuestros hijos?. Es parte de los treintas, este y otros pensamientos similares comenzarán a atormentarte.
- No entiendes como antes tenías tanta energía para hacer algo más aparte de ver TV en tu tiempo libre.
- Como aún te sientes jóven (que en realidad lo eres) todavía te gusta salir de fiesta como en tus buenos tiempos; pero no siempre hay la oportunidad o las ganas para hacerlo cualquier día de la semana como antes. Sin embargo supongamos que llega el viernes y por fín tienes ánimos y energías para salir de fiesta. Existen dos posibles desenlaces: o te pones muy pedo pronto o te da sueño y ya solo quieres regresar a tu cama a dormir. Ahí es cuando dices "ya no aguanto como antes".
- Llega el fin de semana y por fin te enteras de alguna fiesta (porque ahora ya ni te invitan) que promete ser de las buenas. Llegas y te das cuenta que hay puros chavitos de 20 a 25 años, entonces te la pasas tirando mierda de la música que traen ahora los chavos y terminas regresando temprano porque no te acoplas a su cotorreo. Ahí es cuando dices: "las fiestas que hacíamos mis amigos y yo estaban mejores".
- Cuando por fin agarras chido el cotorreo y te la estás pasando poca madre en una fiesta empiezas a preocuparte porque ya andas bien pedo y tienes que manejar de regreso y algo puede pasar; así que hasta joto te vuelves para cosas que antes ni te preocupabas. Quiero pensar que es porque ahora uno tiene más que perder.
- Las que antes eran parrandas interminables hasta el amanecer ahora se convierten en cenas o reuniones en tu casa o la de otra pareja junto con otros matrimonios de treintones y lo peor de todo es que disfrutas de estar platicando hasta altas horas de la noche. Después vendrán las carnes asadas diurnas donde tus hijos conocerán a los hijos de tus amigos.
- Como tus actividades sociales ahora se han trasladado también a tu hogar te preocupas por tener un lugar "decente" dónde recibir a los invitados cuando la ocación se presente. Por lo tanto ahora también te preocupas por cuestiones de decoración y reparaciones en el hogar. Disfrutas las idas a las ferreterías, te gusta ir a tiendas de muebles y decoración, el fin de semana lo dedicas a hacer las reparaciones o mejoras en casa (poner repisas, pintar paredes o armar algún mueble).
Y hasta ahora estos son todos los comportamientos propios de un treintón. Procuraré actualizar esta lista si algun nuevo síntoma se llegara a presentar.
Aclaro que no es queja ni mucho menos, simplemente les comparto cómo estoy viviendo esta etapa de mi vida que como cualquier otra estoy disfrutando porque creo que está bien hacer lo que debes hacer en el momento que lo debes hacer. Solo que extraño lo que había sido mi vida los últimos diez años y a veces uno se aferra demasiado a cambiar; pero también es emocionante esperar por lo que viene y repito: disfrutar cada etapa por lo que es.
Y ahora que lo pienso, otro síntoma más de un geek treintón es tirar netas desde su propio blog.
Etiquetas: Purgando los propios demonios


3 Comments:
que onda leo;
aquí pase por tu blog y me llamó mucho la atención esto que dices de cómo el ciclo de vida va cambiando y adaptándose a como avanza la edad de las personas. Yo tengo solo 23 años y a veces pienso que estoy listo pa comerme el mundo y es ahí donde me doy cuenta que como dice el Ivan, no soy mas que un morro de la secun, pero sabes que esto me ayuda a darme cuenta que tengo que aprovechar al máximo estos años por que cuando llegue a los 25 y después a los 30, voy a estar escribiendo posts similares.
Un saludo
chale wey, me agüistaste... qué panorama tan gris aunque bueno al último dices que lo disfrutas.
No pues coincido en unas cosas, y en otras como que me quedó la sensación de a lo mejor soy un inmaduro, jajaja.
Pero sí, definitivamente 'ya no es la mesma'
Chinguesumadre vámonos de peda wey pa recordar viejos tiempos -tacha free os cors- el sabadrink hay varias tocadas, aliviánese compa que no estamos chavos pero tampoco estamos rucos.
No mi leo no se me achicopale jajajaja aún nos queda harto por vivir, ya vez yo que después de los teinta agarre más cabrón que en mi adolecencia el vuelo a la hilacha, jajajaja
Bueno entonces cuando es el cafecito???
Saludos!
Publicar un comentario en la entrada
<< Home